El gobierno de los Estados Unidos a través de las autoridades migratorias carecen del derecho de perseguir y aprender como criminales a trabajadores migrantes que sólo buscan en este país un bienestar económico que les fue negado en su país, puesto que desde que los países latinoamericanos adoptaron el sistema neoliberal y en el caso de México, el tratado de libre comercio con E.U. y Canadá, la brecha entre pobres y ricos se hizo más grande. Estos sistemas económicos, que han hecho a los ricos más ricos y han hecho a los pobres más pobres son los que han incrementado la inmigración de más hispanoamericanos a Norte América.
Por esto y ante la ola de redadas en los Estados Unidos y el abuso que se comete con nuestros paisanos en el momento de su aprehensión, me avoque a una investigación sobre la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, con reconocimiento internacional y recomiendo a todos nuestros inmigrantes latinos tomen nota y con ello protegerse de posibles malos tratos de las autoridades migratorias.
En la Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrada desde el diez de diciembre de mil novecientos cuarenta y ocho, fue adoptada una declaración que comienza con el reconocimiento de la dignidad inherente a la raza humana y de sus inalienables derechos a la libertad, a la justicia y a la paz, digna declaración proclama los Derechos Humanos como una norma que deben procurar todos los pueblos y todas las naciones, y cuyo respeto debe ser promovido por la enseñanza y la educación mediante medidas nacionales e internacionales, para asegurar su reconocimiento y observancia universal; listan esos derechos en treinta artículos, que principalmente corresponden al nacimiento libre e igual en dignidad y derechos, sin distinción de ninguna clase por raza, color sexo, lenguaje, religión opinión política, origen social o propiedad, la vida, la libertades y la seguridad personal, la prohibición de tratos y castigos crueles o degradantes, la igualdad ante la ley, sin ninguna discriminación, el derecho a obtener en los tribunales nacionales el remedio a las violaciones de los derechos fundamentales, la prohibición de detenciones arbitrarias y destierros, el derecho de audiencia en la determinación de los derechos, obligaciones e imputaciones criminales, la presunción de que todo individuo es inocente mientras no se pruebe su culpa en los términos de la ley y en audiencia pública, la prohibición de molestia a la familia, a la habitación y a la correspondencia, la libertad de movimiento y residencia dentro de los limites de cada país, el derecho de asilo, el de fundar una familia, que es el grupo natural y fundamental de la sociedad, el derecho a la propiedad privada, el de asociación, la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, la libertad de opinión y de expresión, el derecho de participar en el gobierno de cada país, directamente o a través de representantes libremente electos, el derecho al trabajo, el descanso en días festivos con pago, el derecho a un adecuado nivel de vida, la protección a la maternidad y a la niñez, el derecho a recibir educación gratuita y obligatoria por lo menos en los grados fundamentales o elementales, el derecho de los padres a escoger la clase de la educación que deben recibir sus hijos, el derecho a participar en la vida cultural de la comunidad y la declaración de que todo individuo tiene obligaciones hacia la sociedad, que es lo que le permite el libre y completo desenvolvimiento de su personalidad.
Con esto me despido y le invito a usted a enviar cualquier comentario al editor del periódico de El Sol, Victor Mejía a vmejia@sonomasun.com o llamando por teléfono 707.933.0101 Ext. 114. |