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Son las 8:30 a.m. y los trabajadores han estado ahí por más de tres horas, de una linea a otra, levantando ricos racimos, uvas azules de los viñas, arrancándoles los tallos y arrojándolos dentro de los contenedores blancos.
Es el último paso en una de las fases del proceso de elaboración de vino (el cultivo de uva) y el primer paso de la última fase (convertirlas en vino, en este caso, vino de uva merlot).
Los trabajadores en los viñedos Gundlach Bundschu, el último viernes de septiembre, trabajan rápido pero sin duda, a simple vista, con una notable experiencia.
Pocas palabras se escuchan, lo que combina el silencio con los sonidos de la mañana. Está nublado y ventoso.
El otoño a llegado a Sonoma. Hay algo de melancolía con su arribo que parece impregnar al Valle y al tiempo que los trabajadores se ocupan ordenadamente de sus tareas, las palabras parecen estar fuera de lugar mientras se trabaja.
La elaboración del vino se relaciona con el hombre a través de las épocas. El Viejo Testamento de la Biblia demuestra los primeros registros de la vinicultura. Noe, esta escrito, plantó una viña e hizo vino.
Otra historia—quizás apócrifa—es la de una mujer persa que hace mucho tiempo había querido envenenarse comiendo uvas que se habían descompuesto en un jarrón.
Ella se emborracho, cita la historia en un portal de internet,
"se mareo y se durmió. Cuando despertó, notó que el estrés que había hecho su vida intolerable había desaparecido."
El resto, como ellos dicen, es historia.
En Gundlach Bundschu, la elaboración de vino ha avanzado de fermentar las uvas en cilindros.
Los contenedores llenos de uvas son transportados por un tractor a un compartimiento más grande en el centro de producción de vino en el viñedo de 320 acres que ha estado en Sonoma desde 1858.
Linda Trotta, directora del proceso de la producción de vino, se para sobre el compartimiento de uvas y observa caer los racimos de dentro del contenedor. Con un rastrillo de plástico blanco, ella revisa las uvas, asegurándose de que los tallos han sido removidos, y las uvas pequeñas han sido separadas. Después las cascaras, las semillas, el jugo y la pulpa son juntados, el resultado de esta mezcla—conocido como "must"—es arrojado en tanques de fermentación.
Muchas etapas siguen, quizás la más importante de ellas viene cuando Trotta determina cuantas toxinas tendrá la uva merlot y hace otros ajustes relacionados con la producción de vino. Al cabo de 18 meses, el vino será embotellado y puesto en venta en las tiendas.
Temprano en septiembre, las uvas fueran piscadas, con resultados perplejos y buenos. Extraño, dijo Trotta, el hecho de que la producción fuera menor de lo que ella esperaba. Al mismo tiempo, rápido agrega, la calidad es la mejor que ella puede recordar en sus 18 años en el oficio.
Trotta habla con mucho afecto acerca de su trabajo. Ella se envolvió en él casi por accidente. Se graduó de matemáticas en US Davis pero rápido se cansó. Observó el catalogo de clases y descubrió los cursos de vino por cual la universidad es bien conocida.
"Yo crecí con el vino en las comidas de la familia," dijo Trotta, una nativa de Burbank. "Nunca pensé llevar una vida rodeada de vino."
Riéndonos acerca de este cambio de dirección, ella añadió, lo que si le ocurrió es que ella "había bebido mucho vino. Probablemente eso la hizo BUENA en su actual trabajo."
Cuando hablamos acerca de que lo hace, Trotta rápidamente respondió poéticamente. Me aseguro observando, que todas las uvas lleguen a su destino final, dijo ella.
"Esto es para lo que crecieron. Todo ha conducido a este momento."
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