Colin Ortstadt
Especial para El Sol
El primero de julio, 29 miembros de la iglesia New Vintage viajaron a Costa Rica para una reunión de una semana con gente de San Ramón. Conocido por su abundancia relativa comparada a la de otros países centro americanos, Costa Rica todavía esta plagado por la pobreza.
Obtener una educación primaria cuesta $150 por año por cada niño que va a la escuela, tantos de ellos no tiene la oportunidad de asistir.
El pasado octubre, en el primer viaje, el equipo New Vintage Missionary Team visitó San Ramón, un pueblo que necesita del ingreso de sus residentes de fuera. Durante su visita, miembros del equipo, entre ellos varios jóvenes, fueron profundamente impresionados por la reciprocidad ofrecida por sus locales. "Esta gente era tan pobre, y aun así estaban dispuestos a darnos todo lo que tenían," dijo la residente de Sonoma Angela Walter. "Aquí estábamos, misioneros, y esta gente terminó dándonos una lección de bondad."
Desde su regreso a Estados Unidos, el equipo de misioneros a estado reuniendo dinero estos últimos seis meses, esperando contribuir tanto como podían. "Pudimos reunir bastante dinero," dijo Walter. "Llevamos a cabo un 'car wash,' una subasta y otros eventos para recaudar fondos previo a ir esta (segunda) vez. La educación es especialmente importante para estos niños. En realidad es su única esperanza para salir adelante."
El Grupo Religioso con base en Santa Rosa repartió su caridad en lugares vecinos el mes pasado, visitando los pueblos de Bajo Teherra y Calle Zamora. Al igual que hicieron varias contribuciones monetarias, ellos disfrutaron de la interacción con los niños locales al enseñarles juegos, pintándose las caras con ellos, proveyendo artes, el punto era tratar de traer alegria a sus caras.
"Bajo Teherra era increíblemente pobre," dijo Walter. "Los niños del pueblo estaban esperándonos en la escalera de la iglesia todos los días, esperando que llegáramos y los entretuviéramos. Eran muy pasivos al principio, porque no nos conocían. Pero para el final de la semana todos estábamos llorando porque no nos queríamos ir. Ellos no querían que nos fuéramos.
"La ultima vez que fui, traje conmigo como cien juguetes. Estaban guardados en mi casa coleccionando polvo, me di cuenta, 'No estoy haciendo nada con ellos, debería dárselos a los niños.' Bueno, cuando fuimos para aya esta vez, muchos de los niños todavía los tenían. Es bueno saber que fuiste capaz de hacer una diferencia. Tu has todo lo que este a tu alcance."
Con su actual historial de estabilidad diplomática y económica, Costa Rica es ideal para trabajo misionero. "Alguna gente dice, 'Bueno, porque no van a un país del tercer mundo, algún lugar que en realidad necesite la ayuda.' Mi respuesta a esa gente es, 'Todos necesitan apoyo, todos necesitan amor. Es más sobre hacer la conexión que dar la ayuda.'
"Muchos de estos niños, estos lugares, necesitan el tipo de apoyo que sólo puede ser dado por contacto humano, interacción humana. Tratamos de repartir alegría, y dar toda la ayuda que podamos.
"Como la mitad de la gente que fue con nosotros en el viaje eran estudiantes de high school. Unos de estos estudiantes fueron testigos de unos niños de Bajo Teherra jugando con una pelota de fútbol vieja y descachada. Por eso, antes de que nos fuéramos, un grupo de estudiantes de la escuela preparatoria fueron a la ciudad vecina, trajeron con su propio dinero una pelota de fútbol nuevecita y se la dieron a los niños. Para ver sus caras, por eso lo hacemos. Es para nosotros, al igual que para ellos."
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