Breanna Lee
El Sol de Sonoma
El lunes de la semana pasada, los estudiantes de la Preparatoria del Valle de Sonoma pensaron que sería un día como cualquier otro. Todos habíamos escuchado sobre la masacre en Virginia Tech, pero no nos esperábamos que la tragedia nos podría ocurrir.
En realidad no pasó nada. Después de descubrir que una “amenaza no específica de violencia” había sido fijada en una página web de MySpace, los oficiales pusieron a la prepa bajo un cierre de código amarillo durante 15 minutos, de acuerdo con un memo enviado a los padres a través de los estudiantes esa misma tarde.
Lo que esto significa es que los profesores fueron dirigidos vía intercomunicador, que la escuela se encontraba bajo un cierre de código amarillo, y que se requería que aseguraran sus puertas y que cerraran las persianas. (Un cierre de “código amarillo” designa que se siga un sistema de procedimientos en caso de que haya un intruso en el campus o una inundación.) Después de breves 15 minutos, la mayoría continuados como clase normal, el cierre fue concluido vía intercomunicador.
La mayoría de los estudiantes, incluyéndome yo, simplemente pensamos que era una alarma de práctica y por lo tanto no prestamos mucha atención. Ni si quiera los maestros fueron informados de la naturaleza del cierre, hasta que recibieron un correo electrónico de la administración explicando la situación media hora después. La mayoría de los estudiantes, a menos de haber sido comunicados por sus profesores, no tenían idea de lo que realmente había sucedido hasta que recibieron memos dirigidos a sus padres.
Supongo que sería difícil para algunos adultos darse cuenta de como podríamos confundir esto con una alarma de práctica. Después de todo, un cierre, juzgándolo solo por la manera en que suena, no sería tomado a la ligera. Pero para entender realmente, tienen que tomar en cuenta el número de alarmas de práctica por las que los alumnos pasamos actualmente.
Aunque ahora nos provoca una risita escuchar historias sobre alarmas de práctica de bombas nucleares, nosotros probablemente pasamos por ellas doblemente el número por las que estudiantes de los 50’s pasaron.
Las alarmas de práctica se convierten casi en un descanso, una salida durante la clase para enseñarnos que hacer en caso de emergencia. A pesar de las buenas intenciones de los administradores, los estudiantes no toman estas prácticas seriamente. Tristemente, cuando un desastre real sucede, ningún número de prácticas es suficiente para que la escuela entera esté preparada. Realmente, al final, somos como esos pequeños despistados en la Guerra Fría escondiéndose debajo de nuestros mesa-bancos de una bomba nuclear. A final de cuentas, ni una cantidad de planes puede realmente preparar a alguien.
Yo cursaba el cuarto grado cuando la masacre en le Preparatoria de Columbine sucedió. Los disparos escolares se han convertido en una terrible parte de las noticias; disparos escolares se han unido a las filas de otras alarmas de práctica tales como las de terremotos, incendios y se han convertido en plausibles. Una vez, estudiantes disparándose unos a los otros era tan plausible como caminar en la luna. Ahora, ambos han sucedido y todos nosotros tenemos que reconocer como es el mundo ahora.
Otra cosa hace esta amenaza a la prepa, y la reacción, parecer un poco ridícula, es el hecho de que fue en MySpace. Cada adolescente que escucha de donde vino la amenaza lo encuentra por lo menos un poco chistoso. Cada adulto que escucha a los estudiantes burlarse del origen de la amenaza nos amonesta, diciendo que asesinos como Eric Harris, Dylan Klebold y Seung-Hui Cho dieron alertas similares en varias páginas web y señalan que esta amenaza no podría ser diferente.
Sin embargo, estos adultos no están reconociendo que los adolescente son muy propensos a la exageración. Yo me encuentro haciéndolo todo el tiempo. A veces, las cosas se salen de proporción.
No lo tomen a mal. Pienso que masacres como las de Columbine y Virginia Tech destruyen a la sociedad. Asesinatos como estos son los productos de mentes terribles y de relaciones disfuncionales con la sociedad.
Están enfermos, lo que hacen es de enfermos y no me dan pena los asesinos. Pero debemos recordar a sus víctimas. Debemos recordar enfocarnos en la gente que murió, en vez de concentrarnos en los asesinos. Lo que realmente necesitamos hacer es encontrar una manera de prevenir que estas cosas no sucedan. Cierres de quince minutos no producen nada más que rumores y ansiedad, sin pasar por alto que el crear situaciones de “Boy Who Cried Wolf,” donde los estudiantes están preparados para ignorar cualquier alerta de la administración debido a su repetición. No son inútiles; de haber existido un tirador en la escuela, el permanecer bajo seguro hubiera sido la única opción que realmente la escuela podría seguir por la seguridad de los estudiantes. Pero cuando la amenaza ni si quiera era para algún tiempo o lugar en específico, se torna superfluo. No voy a pretender que puedo encontrar una solución a los disparos escolares. Antes de que alguno de nosotros tratara de hacerlo, tenemos que ser más comprensibles y darnos cuenta de que existe gente con problemas. Algunos de estos problemas pueden ser resueltos a través de consejería eficiente, aceptación y apoyo. Algunos de ellos no pueden. Después de que comencemos a entender eso, podemos comenzar a trabajar en una solución. |