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bajo la lupa
Un éxito rotundo
Los trovadores crearon magia en el escenario
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| Fotos: Ryan Lely |
Judith Paredes
El Sol de Sonoma
El pasado domingo 29 de octubre se llevó a cabo en el Centro de la Comunidad la tan esperada y anunciada obra de “La Llorona,” que fue posible gracias a la colaboración de Gabriel Sánchez Navarro y a su gran elenco de actores “Trovadores.”
El lugar estaba lleno de gente y todos esperábamos con ansia el comienzo de la obra. A decir verdad yo me esperaba una obra sencilla, puesto que de antemano se sabía que este equipo de personas no contaban con un gran presupuesto para la realización de su obra, pero después de ver el talento y gran trabajo de “Trovadores” me di cuenta que no se necesita demasiados fondos para hacer posible un buen trabajo. El evento dio inicio con una presentación, introducción y agradecimiento por parte de Maricarmen Reyes y Víctor Mejía, seguido por unas palabras del director de la obra. Después de las palabras de Gabriel Sánchez, se mostró una proyección de algunas escenas de La Llorona, pero con las voces de los trovadores. Después de la proyección y con toda la audiencia en silencio dio comienzo el primer acto, tuvimos una probadita del gran talento del equipo de actores. Este acto estuvo lleno de emociones, aquí conocimos a la famosa Llorona quien lucía muy demacrada, quizás por tanto llorar y merodear por las calles buscando a sus tres pequeños, los cuales ella misma ahogó poco antes de suicidarse. Aquí también presenciamos el espectacular baile de dos chicas anglosajonas quienes representaban a la muerte.
Tuvimos la oportunidad de escuchar la hermosa voz de Viviana Millan, cantante de ópera. Después del primer acto se dio un receso de quince minutos. Durante el mismo, se cantó una canción sobre la Llorona y además se leyó un poema en inglés.
Después de todo esto comenzó el segundo acto el cuál toma lugar en un internado, donde la Llorona anda rondando, puesto que cree que ahí encontrará a sus hijos. El internado estaba a cargo de monjitas y de un sacerdote, de los cuales no quedaron muchos, pues la llorona los mató sólo porque querían ayudarla, la obra culminó cuando la Llorona se llevó a una de las niñas del internado.
Entre las escenas más escalofriantes que recuerdo, se encuentra la de “La Llorona” cargando a la niña a través de la audiencia. Al finalizar los actos se hizo mención de los nombres de todo el equipo de actores y actrices que formaron parte de la obra y además se les dio un reconocimiento por su gran esfuerzo y dedicación. Aunque no son actores profesionales creo que su siguiente paso es Hollywood. Esperamos que esta no sea la última obra que Gabriel, junto a su gran equipo de actores, “Trovadores,” hacen posible, y también esperamos no tarden mucho en hacerlo.
Víctor Mejía
El Sol de Sonoma
Tras bambalinas
Las luces se apagaron y el telón se abrió. Los “Trovadores” llenaron el escenario de talento y magia. Las personas que pudieron presenciar la obra, se dieron cuenta del tesoro escondido que se encontraba en Sonoma. Sí, así es, muchos como yo se pudieron percatar de lo que este grupo de actores locales representa para esta comunidad.
Su puesta en escena, el pasado domingo, acerca de la leyenda de “La Llorona” nos dejo más que satisfechos. Lo que pudimos presenciar, no fue una obra interpretada por actores novatos. Su talento fue más allá. Cada actor vivió al máximo su personaje. Su director Gabriel Sánchez Navarro, los llevó de la mano hacia la perfección.
Lo que la gente no pudo ver el domingo, fue el grandioso trabajo que se llevo a cabo previamente, para lograr que todo fuera un éxito.
Se tocaron puertas y se trabajó muy duro durante varios meses. Todo para poder conseguir el presupuesto de la escenografía y los vestuarios. Semana a semana, ensayo tras ensayo, sin darse cuenta, estos actores crearon una fabulosa obra de teatro.
Gabriel nos confesó minutos antes de comenzar la obra que, los nervios habían desaparecido. Muchos de los actores también concordaron con Gabriel, según ellos, no había momento para los nervios esa noche.
Las maquillistas Melissa Paredes y Elizabeth Macias caracterizaron a cada uno de los actores que lo necesitaron. Sus conocimientos en maquillaje sin duda le dieron un gran toque de profesionalismo a la obra.
La iluminación y el sonido por parte de Mike Kelly lograron acaparar la atención de los espectadores. El trabajo de Daniel Pignataro en la proyección fue grandioso.
Atrás del escenario se encontraban los actores repasando sus lineas unos con otros. Perfeccionando aún más su trabajo. Gabriel, además de todo su trabajo como director, escritor y organizador de la obra, se mantuvo a un costado de los actores para apoyarlos con los guiones. Mucha gente no se percató de su presencia. Por si fuera poco, también se mantuvo en la cabina de sonido para poner la música de la obra.
Todos los actores escuchaban atentamente los diálogos de sus compañeros, esperando su turno. Cada uno de ellos hizo un excelente trabajo, por eso aquí nombramos y les agradecemos por habernos traído esta obra al Valle de Sonoma.
Agradecemos a: Sandivel Torres (La Llorona), Joel Alcaraz (Gonzalo de Alcántara), Annisa Aguilar (Lucrecia), Mónica Torres (Isidora y Mary), Jorge Torres (Alonso y Felipe), Nestor Paredes (Luzbel), Sergio Barrios (Graciano), Patricia Barrios (Lucía), Viviana Millan (Cantante de Opera), Kate Silver (La Llorona 2), Alejandra Cervantes (Madre Superiora), Luis Hernández (Padre Alberto), Carolina Hernández (Hermana Angélica), Laura Rodríguez (Hermana Faustina), Rosy Cervantes (Hermana Elena), Lizbeth Cabrera (Mariana), Janet Cabrera (Juanita), Salvador Aguilera (Paco), Jasmín Barrios (Florecita), Micky Rodríguez (Alonso, hijo de la Llorona y en el segundo acto tuvo el papel de Lorenzo)
Y en especial a Gabriel Sánchez Navarro por su trabajo.
Para complementar, un día después de la obra, Gabriel, visitó nuestro editorial. Comentó que las personas que participaron en “La Llorona” lograron una seguridad que antes de actuar nunca habían sentido.
Cabe remarcar que algunos de los actores tenían problemas de salud esa noche, pero aún así, salieron a brindarnos lo mejor de ellos. Después de todo, el show debía continuar.
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